El agua, el recurso más valioso
El agua dulce es el recurso más valioso que tiene un país, por ello, debemos hacer que el seguimiento de este tema sea prioritario en la agenda política.

El agua dulce es el recurso más valioso que tiene un país, ya que de ello dependen la salud de la población, la producción y el desarrollo sustentable. De toda el agua del planeta, solo el 2,4% es dulce, lo que demuestra la dimensión de la importancia que representa.

En el caso de Paraguay, disponemos de ríos de considerable tamaño, como el Paraná, que además sirve para las dos grandes hidroeléctricas como Itaipú y Yacyretá; también está el Paraguay que parte nuestro territorio en dos. No debemos olvidar los ríos Pilcomayo y Apa. Y en cuanto a ríos internos, podemos decir que tenemos más de 20. Además, contamos con los lagos de Ypacarai e Ypoa, lagunas, arroyos, esteros y humedales que hacen a la rica hidrografía de nuestro país.

Igualmente, la naturaleza nos regala varios acuíferos, que son almacenamientos de agua dulce subterráneos, entre los cuales cabe destacar el Guaraní, que es la reserva de agua dulce más grande del planeta con 1.200.000 Km2 de extensión, y abarca Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. También está el acuífero Patiño, de 1.173 Km2 de extensión, que abarca el de- partamento Central. De las 17 capitales departamentales, 11 se abastecen de agua subterránea para uso público.

La Ley 3.239 de Recursos Hídricos del año 2007 regula el uso del agua para fines públicos y privados, además de garantizar el cuidado y la sostenibilidad. Hay que decir, sin embargo, que aún no se ha reglamentado, por tanto, las instituciones de aplicación que son la ERSSAN y la SEAM no pueden dar cumplimiento a sus enunciados.

Uno de los aspectos más preocupantes es la contaminación de los recursos hídricos, que por años han sido solo depósitos de efluentes contaminantes de industrias y ciudades. Esto ya está generando consecuencias nefastas como la contaminación del Lago Ypacarai y la mortandad de peces en ríos y arroyos.

La falta de cobertura de aguas cloacales y la de tratamiento de la poca cobertura que hay, especialmente en Asunción, son cuestiones ya impostergables para un Gobierno, ya que es enorme el riesgo que se tiene de perder el recurso. A esto debe sumarse el peligro de contraer epidemias que afecten a gran parte de la población.

La ciudadanía debe saber que, sin un programa de inversión fuerte en agua potable y tratamiento de aguas negras, las epidemias y las enfermedades serán cada vez mayores; además, se corre el peligro de escasez de agua potable, lo que sería devastador para nuestro país. El panorama no es alentador. Los ciudadanos, por ello, debemos hacer que el seguimiento de este tema sea prioritario en la agenda política, para que se convierta de interés público.

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